La relación entre el turismo y los animales es siempre un tema delicado, ya que muchas veces los turistas no nos damos cuenta, no somos conscientes, de que nuestra ilusión o ganas de ver tal o cual animal nos hace partícipes, sin querer, de su abuso y maltrato.

Y es paradójico porque cuando un turista acude a una actividad con animales, lo hace porque le gustan, los disfruta, les hace mil fotos y los admira “Mira lo que son capaces de hacer”, “Qué bonito”, “Qué mono”, “Mira ese cachorro, ¿podemos cogerlo?” y así un sinfín de frases y pensamientos más, ninguno en contra de la libertad del animal del que estemos hablando.

Así ocurre, que hasta que alguien no nos dice claramente qué es lo que pasa con esos animales, hasta que no nos dan “un tironcito” de orejas, puede que no nos demos cuenta de que estamos fomentando una vida artificial y de cautiverio para esos animales que tanto deseamos ver.

Yo misma he subido en elefante en el fuerte Amber en India, sin pararme a pensar un segundo en lo que había detrás y cuando estuve en Lovaina, Bali, me levanté antes de que saliera el sol ilusionada perdida para ir a ver delfines en libertad al mar.

Os contaré que desde que tengo conocimiento, no solo de la forma de domesticar a los animales salvajes que nacen para vivir en libertad, sino de sus condiciones de vida y trabajo, no puedo estar más en contra de toda actividad que utiliza a cualquier animal salvaje para el divertimento de los turistas y sin miramientos por parte de sus cuidadores o dueños y es por ello que no aconsejaré ni podré recomendar jamás esta clase de actividad turística en “Consciencia viajera”.

Volviendo a Lovaina, quedé completamente desencantada, no entiendo como los pobres delfines siguen pasando por esas aguas. Nos juntamos en la orilla una decena de barcas con unos 5 o 6 turistas en cada una de ellas. Los motores de las barcas hacían un estruendo tremendo y cada vez que un delfín despistado asomaba su aleta, allá que los barqueros se acercaban “corriendo” para que nosotros pudiéramos sacar esas ansiadas fotografías. Me dieron ganas de tirarme al mar. Y es que me esperaba algo completamente diferente. No sé, algo como ir en barca de remos una decena de metros mar adentro y quedarnos callados hasta que los delfines aparecieran, más lejos o más cerca, eso ya es cuestión de suerte. No me esperaba esa ruidosa persecución en uno de los amaneceres más bonitos paisajísticamente que recuerdo.

Si de los errores se aprende, yo he aprendido. Por eso os traigo este post, tranquila y segura de estar haciendo lo correcto, contenta de ser consciente ahora de la relación entre turismo y animales y convencidísima de que si no hay demanda, no hay oferta.

¡Es fácil! Es que a veces, aquello que parece imposible, resulta ser más fácil de lo que podemos pensar, sin demanda, se acabó la oferta.

Lo peor de todo es que muchos destinos, agencias y turoperadores lo venden como una actividad idílica, un “imperdible”, sin pensar ni mirar más allá del simple y gran beneficio económico que estas actividades conllevan, sin preocuparse de lo que pasa con esos animales que no han elegido estar ahí y podemos decir que igual de idílico e imperdible pueden verlo los turistas que no reciben la información adecuada y que sueñan con realizar esa actividad en plena jungla, o ver, acariciar y tocar tigres, por poner algún ejemplo. Y, de verdad, sobre todo de parte del viajero no tiene que ser necesariamente por maldad o falta de moral, nada más lejos de la realidad, el simple desconocimiento, nula o falsa información, puede hacernos pasar este tema por alto en nuestros viajes ¡Hasta ahora!

Por eso, sintámonos felices y orgullosos de aportar nuestro pequeño granito de arena. Con solo uno de vosotros que deje de participar en actividades turísticas que escondan maltrato animal después de leer este post, me sentiré satisfecha, porque tú y yo ya somos dos y así la cadena seguirá sin fin.

Zoológicos, santuarios de dudosa reputación, lugares como el Tiger Kingdom en Kanchanaburi, delfinarios, campamentos para elefantes, show de loros, osos bailarines, circos… no verán un solo euro de mi bolsillo 😉 amén.

Actividades turísticas que puedes evitar para no fomentar el abuso animal:
  • Paseos en elefante
  • Paseos en camello / dromedario
  • Paseos en carros tirados por animales o caballos y burros
  • Trineos de perros
  • Nadar con delfines / ballenas / tiburones (incluso si la actividad es ofrecida para nadar con estos animales “en libertad”
  • Fotografiarse con animales salvajes, ya sea dentro de un zoológico, falsos “santuarios” o en la calles de ciertos destinos turísticos
  • Espectáculos / shows en los que los animales son obligados a realizar actividades reservadas para los humanos
  • Circos, zoológicos, granjas (de cocodrilos / tortugas)
  • Perdón si me dejo alguno ¡!

Desgraciadamente, los animales salvajes al servicio del turismo están sometidos a unas condiciones de vida duras y artificiales, obligados a trabajar muchas veces sin descanso, sin importar si hace mucho frío o un sol abrasador, si son demasiado jóvenes o viejos para las tareas a las que se les somete, si están en época de celo, enfermos o heridos. Esto se agrava cuánto más necesidad económica exista en el país o tenga el dueño/dueños del animal, que lo harán trabajar sin miramientos para sacar un jornal y que, seguramente, no podrán cubrir correctamente las necesidades de alimento e higiene del animal, por no hablar de su salud.

No habrá que mirar muy lejos para ver a burros / caballos de pequeño tamaño soportar cargas excesivas sobre sus lomos, elefantes cargados con varios turistas y que viven encadenados a un poste, camellos con rudimentarios bozales para evitar que escupan y muerdan, preciosos Huskies atados a diminutas casetas a la intemperie (si tienen suerte de tener una caseta), delfines obligados a jugar e interactuar con los humanos todo el rato, cachorros manoseados hasta la extenuación para guardarnos una hermosa foto de recuerdo, reptiles, monos, loros… en manos de sus dueños paseando por zonas nocturnas para que los turistas se fotografíen con ellos a cambio de dinero y un largo etcétera.

Entra dentro de la normalidad que nos sintamos atraídos por todas las actividades que aquí te relato y que no tengamos por qué saber todo lo que ocurre con estos animales y otras cosas muchísimo más atroces y abusivas, como el separar a las crías de sus madres para empezar a domesticarlas y hacerlas trabajar una vida entera hasta que enferman, mueren o no se hacen demasiado viejos para seguir trabajando.

Yo ya no tengo excusa ¡Hey! Y ahora tú tampoco.

Tú decides libremente

Si después de esta información decides participar en alguna de estas actividades por el motivo que sea, fíjate en que los animales presenten un buen aspecto, que se mantengan erguidos, con la cabeza alta y las orejas levantadas, que se muevan con facilidad y respiren con normalidad y que no tengan heridas en hocico, cabeza, orejas, patas o en aquellos lugares donde rozan las sillas, monturas, cuerdas o cadenas.

Cuida también de elegir un animal acorde a tu tamaño y peso. Evita la climatología adversa y los caminos demasiado empinados o dificultosos. Cuídate tú también ya que muchos animales en estas condiciones pueden ser portadores de enfermedades. Si les ves con mal aspecto, nerviosos, angustiados o con heridas en su piel, no te montes en ellos, si están enfermos puede contagiarte.

Intenta pagar un precio justo por el servicio para evitar que dueño y animal trabajen a precio de ganga y las horas de actividad se eternicen. Si escoges un animal en buen estado, hazle saber a su dueño / cuidador porque le has escogido, lo tendrá en cuenta para el futuro. Si ves algo que te descuadra, puedes dejarlo dicho a tu guía, operador turístico o incluso a tu hotel. Ya habrás hecho tu pequeña parte.

Falsos santuarios

No es difícil saber que nos están timando y lo peor, que  están jugando con nuestra sensibilidad a cambio de unos cuántos “dólares” o la moneda que sea, porque sí, sabes que esto también pasa y mucho. Lo malo es que normalmente nos enteraremos cuando ya sea demasiado tarde y hayamos pagado la entrada. Es odioso, pero para muchísimas empresas “turista” equivale a dinero y muchos no tienen reparos en “vendernos” falsos santuarios, porque encontrar el equilibro entre la visita a animales salvajes y el bienestar para el animal visitado sin caer en tentaciones lucrativas no es fácil.

Si vas a visitar algún santuario y te dejan interactuar con los animales, malo, si ves a un solo animal encadenado, malo, si te dejan dar de comer a las crías, peor… Pero te repito, que ya no queda en tu mano el poder hacer mucho más, sabes de sobra que has ido hasta allí para ayudar y colaborar con una buena causa. Ya has hecho tu parte y lo has hecho genial.

Avistamientos y safaris 

Los safaris y/o avistamientos de animales son una actividad altamente demanda por muchos amantes de los animales y nos da la oportunidad de ver animales salvajes en su hábitat natural.

Antes de contratar tu safari, infórmate sobre la empresa con la que lo vas a realizar, cuida de que sea una empresa responsable, disfrutarás de una experiencia mucho más gratificante y auténtica. Un guía experto, que demuestre e infunda respeto por su trabajo hará las delicias del cliente más exigente, logrando que nuestra presencia altere en la menor medida posible la vida de los animales y su hábitat natural.

Evita acercarte demasiado a los animales en libertad, molestarlos o intentar atraerlos, nunca les des de comer, cuida la flora y la fauna del lugar, evita las salidas masificadas y las empresas que venden sus excursiones a volumen, huye de los guías que anteponen una propina al bienestar del entorno y ¡disfruta tu viaje!

Para terminar te dejo un enlace a Faada, organización  sin ánimo de lucro cuya misión está enfocada a conseguir un mundo donde se respeten y garanticen los derechos de los animales ¡Aquí podrás ampliar muchísima información!

Y en este enlace podrás buscar, consultar e informarte sobre centros de rescate recomendados por Faada en multitud de países del mundo:

Centros de rescate recomendados

Cuéntame, ¿Has participado alguna vez en actividades con animales? ¿Recuerdas la experiencia? ¿Eras consciente o en ese momento, como casi todos, no lo eras? ¿Qué opinas después de leer el post?

¡Te deseo un gran día!