Sabes que todo destino que se precie tiene su Top Ten de “turistadas” y sus muchas experiencias auténticas, más escondidas y genuinas y que muchas veces se nos pueden pasar de largo si vamos cortos de tiempo (muy probable), estamos despistados… que también, o simplemente no tenemos ni idea de que “eso” estaba ahí.

Este martes os traigo 23 experiencias auténticas y por supuesto, 23 turistadas (algunas más amables que otras) de la mano de amigos, compañeros y referentes experimentados para que os inspiréis, divirtáis y podáis decidir de antemano con qué experiencia os quedáis si tenéis la suerte de visitar algunos de estos fantásticos destinos que os acerco de la mano de 23 cracks, todos ellos con proyectos más que interesantes, algunos ya consolidados, otros en el camino correcto y otros arrancando, como yo.

Todos ellos han dedicado unos minutos a escribir para Consciencia viajera por más apurados que estuvieran de tiempo o reclamados por sus propios proyectos y obligaciones y han superado mis expectativas regalándome algo que no se puede recuperar ¡Su tiempo! ¡¡¡A todos mil gracias!!!

El orden de los artículos lo he escogido del orden alfabético de los nombres de sus autores, porque no podría decidirme nunca a dar otro orden. Desde Australia, pasando por Tailandia, Sri Lanka, Bali, Myanmar o Rusia, Grecia, España, Laponia, Brasil, México o Perú.

iEspero que disfrutes viajando por estas líneas!


Andrea Guerrero – Camboriu (Brasil) | Viajes que transforman

Para mí, una experiencia auténtica es visitar los destinos por libre, tener todo el tiempo del mundo, organizar tu propio itinerario de viaje y sobre todo, decidir qué hacer dependiendo de cómo amanezcas, sin tener que atarte a un tour guiado que en un momento dado te presenten como única opción pagando un precio elevado por ir con un grupo de gente a ver lo que el guía diga, el tiempo que diga y volver cuando diga.

Durante mi viaje en solitario por Brasil, conocí a una familia de argentinos en una parada de autobús de la ciudad de Florianópolis, que me contaron que les habían dicho que para ir a Camboriu era necesario tomar un tour organizado que los llevara hasta allá. Por suerte, yo lo había visitado ya por mi cuenta y les pude contar mi experiencia, cómo podían llegar en autobús y lo que podían visitar de esta increíble ciudad turística brasileña.

Días después me los volví a encontrar en una playa y me contaron que mis señas les habían ayudado a pasar un día fantástico en Camboriu, ya que lo habían planeado de la forma que les aconsejé y no solo no tuvieron ningún problema, sino que se ahorraron un buen dinero.

Esta es un pequeña anécdota de mi aventura por Brasil, cuando decidí viajar sola y por mi cuenta, lo cual me permitió disfrutar a mi propio ritmo de todas las maravillas que ofrece ese fantástico país.

 

Ana Rivas – Cusco y el Camino Inca (Perú) | Respira Pilates

Aterricé en Cusco, Perú, un poco despistada después de casi 4 días de viaje por un vuelo cancelado. Entre la altitud, el ajetreo de la ciudad y la cantidad de turistas y cazaturistas que había por todas partes, acabé posando con estas simpáticas mujeres sin saber muy bien cómo. Segundos después estaba rodeada por ellas y por otras compañeras, que no salieron en la foto, y me pedían una propina para cada una.

Ya más situada inicié una de las experiencias más increíbles que he vivido. Recorrer durante 4 días el camino inca para llegar a Machu Picchu. La belleza de las montañas y los valles andinos, disfrutar de los ríos y los bosques, los amaneceres tranquilos, el esfuerzo y el equipo que se creó para darnos fuerzas y seguir. Fue duro, pero llegar a la ciudad perdida por mi propio pie y verla aparecer entre la niebla de la mañana fue un momento mágico. De esos que se guardan en el corazón para siempre.

Durante el camino me di cuenta de lo maravilloso que era sentir mi cuerpo fuerte, sano y capaz de permitirme vivir esta increíble aventura. Y esa sensación es la que me anima cada día a cuidarme y hacer ejercicio.

 

Anna López – Iquitos (Perú) | Traveler Life Lover

Viajar me ha dado una de las mejores experiencias de mi vida, pero también una de las peores. Cuando se viaja hay que detectar muy bien qué es lo que hay que ver y qué es una auténtica turistada la cual hay que evitar. A veces es fácil detectar donde ir y donde no ir, pero muchas veces no lo ves hasta que no lo tienes encima.

Yo fui víctima de una de mis peores turistadas hace un año en Perú. Viajaba a lo mochilero junto con mi amiga Elena y nos encontrábamos en la parte de selva amazónica de Iquitos, Perú. Estuvimos ahí bastante tiempo y tuvimos la enorme experiencia de vivir en la selva por algunos días. ¡La experiencia fue increíble! Probamos la famosa ayahuasca, hicimos un trekking entre los manglares con el agua hasta el cuello y machete en mano, nos bañamos en el Amazonas junto con los delfines rosados que habitan sus aguas y comimos sapos y anacondas cazados por nosotras mismas. Vamos, la mejor experiencia de cualquier mochilero en la selva de Perú.

Después de pasar estos días tan intensos viviendo en la selva… es cuando vino lo peor. Antes de coger el vuelo que nos llevaría de vuelta a Lima nos sobraba un día en la ciudad de Iquitos y nos recomendaron ir en barca a visitar el mariposario Pilpintuwasi y a una tribu llamada los Boras. Creo que nunca jamás podré olvidar este nombre y lo mal que lo pasamos durante nuestra visita al campamento Bora.

Los Boras se han vuelto la turistada por excelencia de la selva de Iquitos. Solo bajar de la barquita que nos llevó hasta su campamento nos pidieron dinero y nos empezaron a colgar tantos collares en el cuello que no podía ni verme los pies. Allí se disfrazaron con taparrabos y nos hicieron sentar para mostrarnos sus supuestos bailes tradicionales con la peor desgana que jamás he visto. Incluso había algunos miembros de la comunidad que a la que podían, a medio baile, se sentaban o se iban. Nosotras no teníamos ni idea de qué estaba sucediendo… solo nos habían aconsejado de ir allí y nosotras fuimos.

No pasó ni un minuto después de terminar los bailes que los teníamos a todos rodeándonos para que comprásemos artesanías. Cualquier extremidad donde pudieran colgar un collar, una pulsera, un pendiente, etc…  lo colgaban. Si ya nos estábamos sintiendo fatal desde un inicio por estar ahí, en este momento ya fue el bajón máximo. Los indígenas de la comunidad Bora se ha prostituido al turismo y ahora viven de este. Tampoco creo que sea algo tan malo si esto les ayuda a tener ingresos con los cuales pueden subsistir… pero de verdad… ver a esta gente medio obligada a realizar todo un teatrillo para todo turista que pasa por allí, con el pensamiento de que está descubriendo la tribu más remota de la selva amazónica, me dejó un vacío enorme en mi estómago.

 

Antonio G. – Atenas (Grecia) | Inteligencia viajera

Uno de los países que más he disfrutado en los inicios de la vuelta al mundo fue Grecia y sus islas.

No solo tiene unas playas increíbles con el agua más clara y transparente que había visto en mi vida, sino que además está lleno de cosas increíbles para ver y hacer. Aunque aun así, uno no se libra de las turistadas.

Nuestra turistada por excelencia durante el viaje fue la contratación de un tour gastronómico, el Delicious Athens Food Tour de la compañía Alternative Athens.

No es que estuviese mal organizado o que la comida no nos gustase ni mucho menos, pero eso no quita que no sea una turistada de diccionario.

Comimos como auténticos guiris, y rodeados de más guiris, pero como nos gusta mucho comer tampoco nos lo pasamos nada mal 😉

Aquí tienes un vídeo para que lo veas por ti mismo.

Por otro lado, pudimos disfrutar de la verdadera vida griega, lejos de cualquier turistada típica, gracias a alojarnos durante una semana completa en casa de un amigo Albano que lleva más de dos décadas viviendo en Atenas.

Con él aprendimos muchísimo de la cultura y gastronomía del lugar, así como del idioma. Todavía sé recitar un poema precioso gracias a su ayuda y sus enseñanzas.

La experiencia fue increíble. Además de un jugador excelente de ajedrez con el que poder practicar y desoxidarme un poco, nuestro amigo es activista político del partido anarquista y escritor con un periódico propio, por lo que pudimos sumergirnos en la política del país, algo al alcance de muy pocos viajeros.

 

Christian Morillas – Krabi y Koh Lanta (Tailandia) | Productividad al máximo

Zona Ao Nang, sur de Tailandia. Nos alojábamos en el Guesthouse “Chatchada House”, llevado por un australiano (Andy) que se enamoró hace unos años de una mujer Tailandesa (Chatchada), la cual al vernos nos dijo directamente “Llamadme Mama Thai” :).

Nos recomendaron la zona de “Nai Sa”, donde desemboca un pequeño río alejado de la zona turística. Así fue que fuimos, encontramos un pequeño local que alquilaban kayaks y nos tiramos a la mar. El trayecto consistía en atravesar un bosque atravesado por afluentes y canales. Fuimos (sin saberlo) en hora que la marea aun no estaba alta. Todo muy  bonito, espectacular. Pasamos por túneles que formaban los árboles, no se escuchaba ni un ruido…solo monos. Monos que cada vez se escuchaban más cerca (olían el miedo). Nos íbamos adentrando y cada vez había menos agua y cada vez la anchura para remar era menor. Encallamos varias veces, los nervios empezaban a salir. No se podía avanzar y tampoco retroceder. Decidí salir del kayak para empujar y dar la vuelta, pero la arena era tan blanda que me hundí hasta las rodillas y casi pierdo las dos zapatillas jajaja.

Experiencia totalmente recomendable, aunque posiblemente mejor con más nivel de agua 😀 Ya habréis adivinado que se trata de la experiencia auténtica.

En cuanto a la experiencia más turística, unos días antes, estuvimos en la isla de Koh Lanta, donde pillamos un día de excursión por cuatro islotes pequeños de la zona para hacer buceo, ver unas cuevas y unas playas bonitas.

La zona de buceo estaba masificada, no solo por nuestra excursión de 30 personas, sino por otras 5-6 excursiones que había en el mismo momento. Apenas podías ver peces por la cantidad de personas que había removiendo el agua. En la cueva había que hacer cola para entrar y en fila india. Y en la playa te llevaban directamente al chiringuito de turno apalabrado, sin opción a poder ir a ningún otro sitio.

Fue una excursión barata, sí. Pero para mi, fue dinero tirado a la basura. Creo que mejor invertir un poco más para poder disfrutar de una experiencia auténtica.

 

Christian J. Santos – Ametlla de Mar (España) | Mil rincones

Quizás, esta experiencia que os vengo a contar, os sirva como idea para próximas escapadas. Aquí os dejo mi viaje por Ametlla del Mar:

Muchas horas después de buscar viajes para conocer el mediterráneo y con las propuestas tan distintas que nos planteábamos para verano, esta vez nos decidimos por experimentar e innovar en nuestra forma de viajar, con lo que decidimos disfrutar de unas vacaciones en un camping.

Aunque era una idea atrevida y desconocida para nosotros, decidimos pasar una semana en un camping a los pies de una preciosa cala.

Cargados de cosas en el coche y con muchas ganas de unas esperadas y merecidas vacaciones, nos pusimos rumbo al este de la península.

Como fuimos a finales de Agosto, las parcelas con vistas al mar estaban libres, una de las ventajas de ir en esas fechas, con lo que decidimos instalarnos en una de ellas.

En cuanto al tema de montar la tienda de campaña, mejor no entro, solo decir que la tienda tiene unos 15 años y fue una odisea, no es tan fácil como las de ahora, pero aun así, conseguimos ponerla en pie.

Cada mañana al despertarnos, el sonido de las olas y el canto de los pájaros nos permitía disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza en su máximo esplendor.

Sobre Ametlla del Mar, es un pueblo costero bastante pequeño, con lo que en un día nos dio tiempo a conocerlo entero. El puerto y las calas, fue lo que más nos gusto, con lo que la mayoría de los días nos tiramos en la playa para aprovechar el buen clima de la zona.

Durante toda la semana, disfrutamos del camping y los alrededores. Ametlla, repleto de calas y aguas cristalinas, nos dio la oportunidad de conocer la fauna marina del mediterráneo. Aunque esta vez no pudimos ver las atuneras de la zona, fue una de las cosas que nos quedó pendiente para la siguiente escapada al mediterráneo. Nos lo recomendaron mucho, así que nosotros también os lo recomendamos, aunque no sea de primera mano, pero si vais por esta zona de la costa mediterránea, acordaros de coger con antelación los tickets para navegar hasta las atuneras para poder bucear y nadar con atunes.

Y digo con antelación porque suele haber mucha cola, aunque también he de decir que barato no es.

En definitiva, fue una experiencia increíble y en comparación con un hotel, el camping es más, ¡Salvaje! Tienes mucha más libertad en algunos aspectos, por ejemplo, no tienes que seguir los horarios del las comidas, que muchas veces son un fastidio…

¡Por todo esto y por las pedazo de vacaciones que tuvimos, os aseguro que ya estamos planeando la próxima, pero esta vez con una tienda de campaña nueva!

 

Cintia Castelló – Bali | Cintia’s Love in Action

Decidí tomarme un año sabático consciente y transformador para encontrarme a mi misma, hacer un cambio de vida y decidir qué quería hacer con ella.

Para ello, estuve viajando dos años por Asia, en los cuales hice más de 70 cosas fascinantes como éstas. Tuve la gran suerte de visitar muchos lugares, y una isla que me enamoró, en la cual he estado ya dos veces y volvería mil veces más, es Bali.

Me encanta por su magia, por la espiritualidad que desprenden sus calles, su gente, su cultura… me encanta por sus preciosos templos, por la combinación entre naturaleza y su arquitectura típica balinesa… bueno, y por mil motivos más, pues para mí, ¡pensar en Bali es pensar en el paraíso!

Pero claro… allí donde hay lugares tan mágicos y exóticos, ¡también hay turismo! Todos queremos ver esos parajes con nuestros ojos, ¿no? Yo disfruté mucho de todos los templos que vi y visité allí, pero hubo uno que no me gustó nada porque sentí que era una “turistada total”: el templo de Tanah Lot.

Aparte de hacerte pagar por entrar, lo que encuentras básicamente es con un trozo de costa que da al mar, llena de gente, vendedores que quieren venderte de todo, y un templo al que no te dejaban entrar.

Así pues, básicamente estuvimos allí de pie un rato, y nos fuimos. ¡Lo que sí merece la pena es ver la puesta de sol desde arriba! ¡Es espectacular!

 

Eva Martínez – Austria | Eva Experiencie

Land der Berge – “tierra de montañas”

Con estas palabras comienza el himno de Austria. Y es que aunque llevo ya 5 años viviendo en tierras austríacas, no me canso de admirar los Alpes.

 

Me vine a este país a trabajar de ingeniera y su naturaleza me tiene enamorada. Aprovecho los fines de semana (cuando el tiempo lo permite) para ir a la montaña, hacer senderismo, escalada, excursiones con raquetas de nieve…

 

Y no soy la única. A los austriacos les encanta pasar el domingo en familia yendo a la montaña. De hecho es muy común encontrar jubilados que suben picos de más de 800 metros de desnivel. Y es que las impresionantes vistas merecen el esfuerzo.

 

Pero… ¿he dicho esfuerzo?

 

En Austria también hay muchos turistas que quieren disfrutar de esas vistas. Y si sólo van unos días a ver el país, no van a viajar con botas de montaña y ropa de senderismo en la maleta. Además, en el mismo día quieren visitar también maravillosas ciudades como Salzburgo o Innsbruck y no pueden perder un día entero en la montaña. Así que ¡existe una solución!

 

En un montón de montañas hay telecabinas y funiculares. Puedes subirte a uno de ellos casi desde el centro de la ciudad y en 20 minutos haber ascendido a más de 2000 metros de altura.

Una vez arriba, un par de selfies y… ¡una cerveza! Porque arriba de cada montaña con funicular hay una cabaña de madera en la que sirven cerveza, comida tradicional austríaca y deliciosos postres.

 

Eso sí, justo en la mesa de al lado, puede que se siente un montañero sudado que acaba de llegar tras pasar 5 horas andando.

 

Este contraste se vive muy a menudo en Austria. Por ejemplo, en la foto estoy en el final de una vía ferrata, tras 3 horas de ascenso escalando y con las rodillas rascadas y mugrientas. ¿Y sabes quién me hizo la foto? Una chica con tacones que acababa de salir del funicular. Y al lado de ella había una pareja llevando un cochecito de bebé.

 

Es genial que todo el mundo pueda disfrutar de la montaña. Yo misma he subido al funicular para que mis padres pudieran ver esos paisajes. Pero me gustaría que una vez arriba todo el mundo pudiera sentir la naturaleza, olvidar por un momento los smartphones y los selfies y contemplar el maravilloso paisaje austriaco.

 

Florencia Pagano – Turín (Italia) | Tramando viajes

Amo Europa pero una de mis debilidades es Italia. Y una de mis ciudades preferidas de Italia es Turín, ubicada en la región del Piamonte. Por este motivo, la he visitado en varias oportunidades. ¡Tiene de todo! Edificios y plazas majestuosas, cafés y restaurantes para satisfacer los paladares más exigentes, museos para todos los gustos y la famosa Sábana Santa.  Y como si fuera poco, con el marco precioso de los Alpes.

La última vez que la visitamos quisimos elegir un lugar al cual nunca habíamos ido y que está en las afueras de la ciudad. Se trata de una abadía benedictina llamada San Michele de la Chiusa pero  más conocida como la Sacra di San Michele.

A lo mejor te suena porque fue el lugar donde se inspiró Umberto Eco para escribir su famosa novela “El nombre de la Rosa” que después fue llevada al cine.

Esta abadía es increíble, tanto por su emplazamiento como por su arquitectura. Estuvo mucho tiempo abandonada pero hace ya un tiempo que gracias a la colaboración de entidades públicas y privadas,  y sobre todo por la Región,  fue reconocida como monumento simbólico del Piamonte.

El acceso al lugar no es muy sencillo llegar, salvo que uno disponga de auto.

Una vez que se llega al parking, se debe caminar hasta la entrada del monasterio a través de un bosque muy lindo, poco menos de un kilómetro y en subida.

Nada más traspasar la entrada, uno se encuentra con la escalera de los muertos, con un total de 243 escalones, empinados y desparejos, que constituyen la última prueba para llegar a la puerta del Zodíaco y de allí a la abadía.

El esfuerzo vale la pena. Cuando una entra en la abadía se oyen cantos gregorianos y se puede apreciar  la arquitectura de este increíble edificio sagrado.

Desde las terrazas que lo rodean, una de las vistas más espectaculares que aprecié en mi vida. Los Alpes y el valle de Susa. Uno no puede dejar de ser testigo de la Creación. Paz, belleza, serenidad y Dios…

El lugar también tiene su propia leyenda que cuenta que una joven muy linda para liberarse de los soldados se tiró por el precipicio, pero se salvó porque los ángeles intercedieron por ella. Pero, por vanidad o por dinero, intentó volar nuevamente y en esa segunda oportunidad se estrelló contra las rocas.

Esa por supuesto fue mi experiencia auténtica pero ¿quién se puede resistir a la “turistada”? Yo no, y te cuento en qué consistió.

Turín, es reconocida entre otras cosas, por sus cafés.

El famoso Caffe Al Bicerin, donde se toma el famoso bicerin, bebida hecha con café, chocolate caliente y leche con espuma, servido en una copa.

Baratti & Milano, un local histórico de 1858 que es una verdadera joya y que parece detenido en el tiempo.

Y el Caffe Torino. Está ubicado en la plaza más linda de la ciudad, la Piazza San Carlo. Además de poder probar un exquisito capucino, cuando vas a ese lugar tenés que seguir un ritual que consiste en pisar los “atributos” del toro que está pintado sobre la acera y dar una vuelta.

Si cumplís la costumbre tendrás buena suerte y te asegurás la vuelta a Turín. Reconozco que es una turistada pero no pude resistirme. Además parece que es verdad, porque volví en varias oportunidades a la ciudad!

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Gabriela y Yeyo – Cusco y Macchu Pichu (Perú) | Caminito Amor

Una de nuestras experiencias auténticas de viaje se dio en Febrero 2016 cuando decidimos ir a conocer Macchu Pichu – Peru, luego de sorprendernos y llenarnos de mucha energía positiva recorriendo los pasillos de las ruinas decidimos subir la montaña Huaynapicchu (a la cual solo pueden acceder 200 personas por día en 2 turnos).
Luego de 1,5 horas de subida al fin llegamos a la cima y a un inicio fue decepcionante después de tanto esfuerzo en la subida ver que desde allí se veía todo totalmente nublado.
No te puedes imaginar la cara de tristeza que puso Gabriela en ese instante y recuerdo muy bien las palabras que dijo y que con el perdón de la palabra lo escribo textualmente tal y como fue: “Mierda! Hemos subido y caminado tanto para llegar hasta aquí y ver nubes!”
Luego de 5 minutos recuerdo que poco a poco se fueron abriendo las nubes y al final salió un arcoiris, mientras que poco a poco el sol nos mostraba la ciudadela de Machu Picchu desde arriba.

Para nosotros fue la experiencia más auténtica que vivimos en este lugar porque pudimos disfrutar de un paisaje inolvidable. La subida fue mucho más de lo que esperamos y el arcoiris mientras se mostraba poco a poco esa impresionante construcción de la ciudadela que para esos tiempos es sobre humana fue el premio mayor.

Turistada

 
Siempre hemos escuchado que Perú es el país de la gastronomía, y debemos decir que no fuimos indiferentes a este sector, como todo buen turista quisimos conocer sus platos más tradicionales en la ciudad de Cusco.
Algo que si te gusta el turismo gastronómico recomendamos muchísimo hacer, como dicen: barriga llena corazón contento.
Yo (Yeyo) recomiendo bastante probar el Cuy (una especia de ratón de campo), es un plato que tal vez a la vista no sea muy agradable pero a mí personalmente me encantó, acompañado de un vaso de Chicha morada no tiene precio.
A Gabriela le gustó muchísimo el ceviche de pescado o el mixto de mariscos junto con el lomo salteado acompañado de la tradicional gaseosa peruana Inca Kola.

Como ves nuestra turistada se va más por el lado gastronómico porque no podíamos ir a Perú y no probar su comida que tanta promoción recibe, si tomas alcohol no te quedes sin probar el tradicional Pisco Sour.

 

Haritz Bechet – Australia | Australiaje

Si tengo que elegir solo una experiencia auténtica en Australia, me tengo que quedar con la Great Ocean Road sin lugar a dudas.

¿Por qué? Básicamente porque tiene todo lo que le puedes pedir a un fin de semana perfecto en este país.

* Koalas, wallabies y canguros en libertad. No los verás en ninguna otra parte del planeta 😉

* Playas salvajes y auténticas de verdad, como en las pelis.
* Pueblos costeros preciosos con la típica comida del lugar: fish & chips de barramundi australiano.

* Un recorrido en coche mítico, que puede hacerse en una excursión completa de 1 día o tomándotelo con calma y descansando una noche por el camino.Ya que Valeria me obliga también a elegir una turistada, esa no puede ser otra que la ciudad de vacaciones de Gold Coast. Sintiéndolo mucho debo decir que personalmente creo que no merece nada la pena.

En mi opinión es la Benidorm australiana: ciudad de turismo con hoteles, bares y restaurantes con precios hinchadisímos para lo que en realidad ofrecen.

Si tienes día de sobra por la zona o estás de paso, quizás pueda darte para acercarte a la famosa playa, pero comparando con el resto de opciones, creo que te va a decepcionar.

Espero que te haya ayudado en tu futuro y ansiado viaje por Australia!

 

Iván y Erika – Sri Lanka | Viviendo por el mundo

En este maravilloso país estuvimos 5 meses. Tanto tiempo viviendo allí da para mucho, así que vivimos todo tipo de experiencias…

Hemos querido compartir Sri Lanka como el país donde viví (Erika) una de las experiencias más auténticas de nuestra vuelta al mundo. En la parte interior de país, en Kandy para ser exactos, realicé un retiro de meditación Vipassana de 10 días. Yo nunca había hecho nada parecido. ¡Ni siquiera había meditado nunca! Me encanta vivir cosas nuevas y enfrentarme a nuevos retos así que estar 10 días sin hablar, meditando 10 horas al día (o más), comiendo poco y separada de Ivan por primera vez en más de 2 años… fue una experiencia que me marcó para siempre y, sobre todo, me aportó muchísimas cosas buenas. No fue fácil, no voy a mentir, pero si me preguntas si volvería a repetirlo, mi respuesta es sí.

La mayor turistada que hicimos fue el Safari en el parque de Yala. Habíamos leído mucho al respecto, éramos conscientes de no estábamos en África y sabíamos quizás no sería todo lo auténtico que nos hubiera gustado… ¡pero madre mía! Aquello parecía un desfile de jeeps en pleno día de concentración, que horror… Para entrar al parque, hicimos casi una hora de cola sólo para comprar las entradas y dentro del parque había momentos en los que la caravana de jeeps parecía una carretera nacional en plena operación salida al inicio de las vacaciones de verano. Aún y así, hemos de reconocer que nuestra visita al parque no fue del todo decepcionante. Vimos muchos animales e incluso pudimos ver un leopardo muy de cerca. Quizás de volver atrás, no repetiríamos esta experiencia. No somos mucho de hacer turistadas pero en un viaje tan largo como el que estábamos haciendo (en esa época llevábamos ya más de 2 años de vuelta al mundo) a veces se cometen errores de este tipo.

 

 

José y Leydi – Guatapé (Colombia) | @jose_carlostp | @leidyroldan1204

Cuando viajamos a Colombia, una de las mejores experiencias y más auténticas fue ir al pueblecito de Guatapé, situada al este de Medellín en los Andes al noroeste de Colombia. Allí mismo se encuentra un embalse artificial y la Piedra del Peñol.

Fue impresionante visitar Guatapé, sus casas son coloridas, hay mercadillos y se pueden realizar actividades acuáticas, montar en barco o lancha, observar la naturaleza, sobre todo disfrutar de su cultura, comida y gente.

Una buena turistada es subir a la Piedra del Peñol, tiene unos 220 metros de altura, y para subirlo hay algo más de 750 escalones. Es una maravilla, se hace duro el subir los escalones pero la recompensa es aún mayor cuando subes a la cima y puedes disfrutar de las preciosas vistas de todo aquello y aprovechar para sacar algunas fotos que parecen tener photoshop.

Puedes observar la presa con todo detalle, el municipio de Guatapé y si eres avispad@ encontrarás casas y mansiones de lujo, la gente dice que por allí se encuentra una de las mansiones de Pablo Escobar.

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Lorena Cárdenas – Tailandia  | Lady Dreamer

Mi experiencia auténtica: conducir un elefante asiático cuerpo a cuerpo

Todavía me palpita el corazón cuando me recuerdo montada en el elefante, cuerpo a cuerpo, y sin silla. Monté en elefante cuando coordinaba viajes en Tailandia para una empresa de viajes naturalistas. El centro de recuperación se encontraba en Khao Yai. Se dedican a rescatar elefantes de la industria turística para darles una vida tranquila. Hasta han llegado a pagar el precio equivalente en marfil para evitar que extirparan los colmillos  aun elefante, y llevarloc on ellos al centro. El caso es que los mahouts (o cuidadores/acompañantes personalizados del elefante), se comunican con los elefantes de un modo muy especial. Con comunicación no verbal y ciertas palabras tailandesas que el elefante asocia con una acción. El vínculo es tal, que si el mahout se relaciona con otro elefante, estos se ponen celosos y pasan a ignorarles.

Me enseñaron a decir en tailandés palabras monosílabas que significaban “adelante”, “ve más despacio”, “derecha” e “izquierda”. Debía acompañar las palabra adecuadas, con ciertos movimientos de mi pelvis y piernas, para que el elefante me sintiera sentada encima suyo y se moviera en consecuencia.

Es de las experiencias comunicativas más auténticas que he tenido con un animal al viajar.

 

Turistada: Visitar el Templo de los Tigres

Con 16 años vi un documental de un templo que paseaba tigres como gatos grandes. Me despertó la curiosidad tratar de entender por qué el tigre se comportaba tan dócilmente. ¿Qué pasaba con su comportamiento fiero y territorial? Intentando dar respuesta, estudié un Tigre en el Zoo de Barcelona para mi trabajo de bachillerato. Pero evidentemente, me faltaba la parte de compararlo con el comportamiento de un tigre salvaje. El contestar estas preguntas me quedó pendiente. Cuando organicé el viaje a Tailandia y pasamos por Kanchanaburi, vi mi oportunidad de ver con mis propios ojos lo que estaba pasando ahí.

Fue la experiencia más terrible de mi vida. Sentí la injusticia en cada poro de mi piel, mientras me paseaba, llorando a lágrima viva, entre unos tigres aparentemente dormidos. De cerca, pude sentir su respiración exaltada. ¿De verdad un tigre durmiendo placenteramente respira tan rápido? ¿En serio un tigre que duerme plácidamente no se siente molestado por la presencia de miles de turistas? ¿De veras a un tigre medio-dormido, no le molesta que le toque el lomo un humano desconocido a casi cada minuto.

Sin duda esto fue la primera y última turistada de mi vida como viajera.

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Marta Heredia – Lamu (Kenia) | Pasaporte Solidario

Lamu es una isla de la costa norte de Kenia, uno de los asentamientos swahilis más antiguos y mejor conservados, cuya ciudad antigua es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. No es de extrañar que esto atraiga a turistas de todo el mundo (no todos los que la isla merecería debido a la fama de la vecina Zanzíbar).

Esto, como en todos los destinos turísticos, tiene una doble cara. Como en cualquier otro lugar, aquí (y digo “aquí” porque es donde vivo), se puede ser un viajero responsable y disfrutar con criterio de todo lo que la isla ofrece, o ser un viajero que hace “turistadas” que rozan el ridículo (y que pueden traerle algún que otro disgusto al intrépido visitante).

Quien conoce África, sabe que aquí el uso de zapatos no está ni de lejos generalizado (y mucho menos en zonas rurales y humildes, como es el caso de Lamu).

Esto no tiene nada que ver con una moda, con una estética o con una filosofía de vida. Tiene que ver, simple y llanamente, con la necesidad y la falta de recursos. Sí, así de sencillo y de crudo: la gente no lleva zapatos porque no tiene dinero para comprarlos.

Pero mucha gente confunde esto con un tema estético y de filosofía de vida africana, una especie de tradición o de disfraz, ¿y qué hacen? Pues ni más ni menos que dejar las chanclas en el hotel y pasear sus blancos y blanditos pies descalzos por calles llenas de basura, piedras y heces de animales.

Y lo divertido es que a nadie que se lo ocurre pensar en lo que esto puede significar: picaduras de insectos, infecciones o cortes, como poco.

¡Pero qué integrado y qué hippie se siente uno andando descalzo!  (no puedo evitar reírme cada vez que veo a un turista caminando descalzo mientras esquiva todo tipo de obstáculos).

Afortunadamente, esta no es la actitud predominante de los turistas que recibe la isla, y la mayor parte de ellos disfruta de este tesoro del Índico de una manera auténtica y responsable. ¿Y qué experiencia auténtica se puede vivir en Lamu?

Para mí, el día perfecto es ponerse en marcha temprano y visitar alguna de las dos ONGs españolas que trabajan en la isla: Afrikable ONGD, un proyecto de empoderamiento de la mujer, y ANIDAN, un proyecto formado por una casa de acogida infantil y un hospital pediátrico. Ambas organizaciones llevan a cabo una labor admirable y valiosísima, y atienden a los sectores de la población más vulnerables y que sufren mayor discriminación (mujeres y niños).

Después de disfrutar de las risas de los peques, de conocer de primera mano el trabajo de las mujeres y de dar y recibir cariño a raudales, es el momento de volver al pueblo con el corazón lleno de alegría y de ponerle la guinda del pastel a un día perfecto.

Navegar entre manglares o frente a playas de dunas de arena blanca, a bordo de un dhow ( la embarcación tradicional de vela latina), mientras se degusta un delicioso arroz con coco y un riquísimo pescado fresco, no tiene precio. Es momento de relajarse y de interiorizar todo lo vivido, viendo caer el sol y pidiendo un deseo por cada estrella fugaz que cruce el cielo cuando se haga de noche.

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Marta Negro – Cancún y Holbox (México) | Look 4 Bloggers

México es mi destino elegido para estos contrastes entre autenticidad y actividad turística.En el 2012 tuve la suerte de vivir y estudiar en Aguascalientes (México), durante 9 meses. Esto me dio la oportunidad de poder sumergirme e impregnarme de la gran cultura mexicana, viajando por gran parte del país.

Debo reconocer que el hecho de estar tantos meses me permitió viajar relajadamente y conocer lugares de la mano de gente local con mucha más facilidad que si se va de vacaciones unos días.

El simple hecho de ser recibida en el aeropuerto por alguien a quien contacté a través de couchsurfing, y que a posteriori se convirtió en  amiga, hizo posible que solo unos días después conociese una auténtica familia mexicana. Permitiéndome disfrutar de celebraciones y comida típica (el mole casero que probé en ese entonces, fue el mejor de todos los que comí en el resto de México)

Pero vamos a experiencias más concretas.

Siempre que alguien me dice que va a México, lo primero que les digo es: “No vayas a Cancún, y si lo haces, no malgastes todo tu tiempo allí”

Durante más de un mes, estuve viajando a lo mochilero con mi madre por toda la península del Yucatán. Viajamos relajadamente, con un pequeño planing, pero guiándonos más de nuestras intuiciones.

Después de pasar por Ciudad del Carmen (donde casi morimos ahogadas en una barca) Campeche, Valladolid y Mérida entre otras paradas, fuimos a parar de casualidad a la Isla de Holbox.

Un auténtico paraíso al que le quedan los días contados.

Playas blancas, calles sin asfaltar, hostels, hamacas, encuentros con el tiburón ballena, placton luminiscente, tranquilidad…

Todo lo que normalmente se tiene asociado a la palabra paraíso.

Después de 5 días allí, decidimos tomar la mejor decisión de todo el viaje: quitar días de estancia en el Cancún turístico y quedarnos más tiempo a disfrutar de ese paraíso. (Lugar que actualmente se rifan las grandes empresas para construir sus hoteles).

A tan solo 3 horas de Holbox, se encontraba nuestro siguiente destino.

La mayor turistada que tiene México: Cancún.  Hoteles y más hoteles, precios para europeos y norteamericanos y la frivolización de la cultura mexicana.

La única turistada que nos permitimos fue ir a Xel Ha, (tienes otra opción incluso más turística si cabe: Xcaret) un arrecife natural y manglares por los que hacer snorquel mientras tienes un todo incluido de comidas y bebidas.

No digo que no haya ir, porque hay buenas playas alrededor, aunque hay una opción menos turística que es alojarse en Cancún pueblo, cerca de la estación de autobuses. Donde puedes ir a lugares cercanos evitando comprar los clásicos paquetes de excursiones.

Como todos los lugares, México puede visitarse de forma auténtica conectando con el lado más humano y natural, como yo hice, o ir a un todo incluido y que te guíe la “pulserita” alrededor de tu muñeca.

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Marta Sanz – Escocia | Tu guía en Escocia

¡Madre mía una turistada! Yo creo que en mis primeros viajes cometí todas las turistádas habidas y por haber: obsesionarme con verlo todo en un día, hacer colas (kilométricas) en todos los sitios “que hay que ir a ver”, no salirme de la ruta establecida, viajar a los sitios más turísticos en las temporadas más altas, no permitirme descubrir otros sitios por miedo a explorar… Seguramente la sociedad y la información que recibimos tiene mucho que ver, ya que nos venden que si no vas a “x” sitios no has estado en ese lugar.

En este caso voy aprovechar la oportunidad que me da Valeria para “barrer para casa”, te hablaré sobre Escocia. Quizás la típica turistada (entre otras) que se suele cometer al viajar a este país es pensar que si no llegas al Lago Ness no has estado en Escocia. Y muchas veces la gente se mete en autocares de 50 personas para poder llegar y se llevan una desilusión, ya que es una excursión de 12 horas en las que ves hermosos paisajes, pero apenas tienes tiempo de disfrutarlos y si vas en temporada alta verás que hay muchísima gente en todos los sitios.

No me mal intérpretes, a mí me encanta visitar el Lago Ness, pero si puedes hazlo haciendo una noche a mitad de camino y si vas fuera de temporada no te crearás la paz que se respira.

En Escocia puedes vivir auténticas experiencias si te sales un poquito de la ruta, por ejemplo, en vez de visitar el Castillo de Edimburgo que está en el centro y apenas puedes pasear por él durante la temporada alta, vete al Castillo de Craigmillar que lo tienes muy cerquita y la afluencia de gente es mucho menor. Cuando yo fui en enero estaba sola <3

Para no alargarme mucho más el mensaje que quiero transmitir es que cuando visites un sitio seas consciente de adónde vas y si te encantaría visitar un lugar donde van a ver miles de personas ¡adelante! pero se consciente de ello.

Y no olvides que hay mucho más para visitar de lo que está escrito 😉

¡Buen viaje!

 

Patricia Jiménez – Java (Indonesia) | Dejarlo todo e irse

Si es Indonesia uno de mis países preferidos, seguramente sea por su mezcla de paisajes, gente y autenticidad. Es de esos países en los que resulta fácil moverse, encontrar gente con tus inquietudes y, aún así, salirte de los lugares marcados sin perderte demasiado.Aunque Sumatra es la isla que me marcó (y que sacó lo mejor y peor de mí) el este de Java me pareció, turísticamente hablando, imperdible.

Como todo turista que pisa Java, yo también fui al volcán Bromo; un volcán activo, con un amanecer increíble y que, con poco esfuerzo, puedes subir hasta su cráter y ver salir el humo del centro de la tierra. El lugar sería maravilloso si hasta él no llegasen cientos de 4×4 (cargados con 4 ó 6 turistas cada uno) ni tuviese unas escaleras que suben al volcán como si se tratase de un edificio.

No muy lejos de allí, sin embargo, está la Meseta de Dieng; una zona poco turística (aunque se encuentran hostales) que se caracteriza por sus cultivos en terraza, la tranquilidad de sus gentes y un montón de pequeñas rutas con muchos destinos diferentes; desde una laguna de dos colores hasta a muchísimos pequeños cráteres en los que puedes ver y sentir la actividad del interior de la tierra. Muchos de estos lugares son (todavía) tan poco conocidos internacionalmente que es probable que puedas visitarlos en soledad. Es una sensación indescriptible, estar allí, con la tierra moviéndose y tú tan pequeña.

Por si fuera poco, en una de las lagunas conocí una familia indonesia que se sorprendió al verme, me invitó a comer y terminó invitándome a pasar en su casa mis últimos cuatro días en la isla.

Salir de los lugares marcados casi siempre sorprende…

 

Rubén Carballo – Islas Eolias (Sicilia, Italia) | Conócete viajando

Unas de las grandes desconocidas del Mediterráneo. Las islas Eolias se encuentran en el norte de Sicilia. Es un archipiélago formado por 7 diminutas islas.

De las 7 islas, Lípari es la que tiene mayor población y una oferta de alojamiento más amplia. Tiene conexión en ferry con las diferentes islas en horario ininterrumpido  a lo largo del día.

Conocer la isla de Lípari es muy sencillo. Cuenta con una única y  pequeña carretera circular de unos 26km que da la vuelta por completo. Alquilar un ciclomotor justo a la llegada al puerto, fue sin saberlo, la mejor decisión que podíamos haber tomado. Nos hablaron de transporte público, de la posibilidad de ver playas alquilando una bicicleta e incluso a pie, pero el ciclomotor marcó la diferencia.

Alquilar una scooter nos dio la posibilidad de acceder a rincones de la isla que de otra manera no habríamos podido descubrir. La libertad de marcar el ritmo y los tiempos que queríamos estar en cada una de sus pequeñas playas o pueblecitos de pescadores, hizo que la experiencia en la isla se magnificase.

Disfrutar de alguna que otra playa aislada y preciosa en el otro extremo de la isla, visitar una antigua cantera que aún conservaba parte de las instalaciones para sacar los materiales desde los acantilados hasta la playa, agrupamientos de pequeñas casas de pescadores…

Pero la experiencia más increíble la encontramos al atardecer. Nos hablaron de un faro situado en la parte alta de la isla donde pudimos contemplar la puesta de sol. Y lo mejor de todo, sólo nos encontramos con otra pareja española. ¡Una imagen vale más que mil palabras!

La TURISTADA sería pagar un precio más que elevado por un tour en furgoneta dónde el recorrido está totalmente planificado y con un tiempo, más que insuficiente. Coincidimos con una pareja que había contratado este servicio y ni tuvieron la posibilidad de disfrutar a su ritmo de las diferentes playas y pequeños pueblos, ni de subir al faro para poder saborear un atardecer más que perfecto.

“Viajar a Sicilia fue un gran descubrimiento para nosotros, pero las islas Eolias, aún más”.

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Sara Casaña – Rusia | www.saracasana.com

Se me ocurrió la idea de visita Rusia para fin de año, sabía que iba a hacer frío pero la previsión del tiempo nos engañó, paso de ser -10 que bueno está dentro de nuestra idea, a menos 30 de sensación térmica. Por supuesto a pesar del frío y su complicación, me encanto ver todo congelado, ver una Rusia verdadera y fuera de lo común, y su vida diaria en invierno.

Por sus puesto me alojé en couchsurfing, que me costó bastante ya que era en navidad y fin de año y además de ser fiestas para ellos, mucha gente no está en la ciudad igual que yo, pero coincidí con Lylya que me aceptó en su casa y además de ser rusa, hablaba español, imagínate la experiencia.Los días que no pudimos hacer couchsurfing hice airbnb en casa compartida, porque quería el trato con persona locales, lo cual hizo que tuviera dos visiones de Rusia muy diferentes.

Me llamó mucho la atención los edificios, las casas con doble puerta para aclimatarte a los cambios de temperatura, la arquitectura totalmente comunistas, me encanta cuando viajo conocer las casas de los lugares, parecen igual pero cambian mucho de un lugar a otro.

Además gracias a ellos viví su día de navidad y me enseñaron los baños rusos que hay en los barrios y que por supuesto no son nada turísticos, de hecho no hablan ni español, pero nuestra anfitriona nos acompañó y hablo por nosotros; antes de esto fuimos a los baños que muestran las guías, súper lujosos y bonitos, turísticos y nada parecidos a lo que vivimos después, no entramos porque para nuestro presupuesto era demasiado, lo cual me alegre a la hora de tener una experiencia realmente auténtica y local.

En estos baños locales y de barrio puedes ir a la parte pública o alquilar una parte privada si vais en pareja o con amigos, tiene piscina de agua helada y sauna, además de ramas que te venden y que usan de forma tradicional para sacudirse con ellas y es bueno para la piel.

Otra experiencia fue ir a una estación de esquí, gracias a la información de nuestra anfitriona de airbnb (en Rusia es muy difícil encontrar información en inglés y con el frío que hace poca gente se para por la calle tranquilamente a darte información).

A las 6 de la mañana nos fuimos a la estación del bus que nos llevaría a las pistas, el autobús nos dejó a más de 1 km de la pistas y teníamos que andar hacia ella por la montaña y a menos 30 grados ( sin saber hacia que dirección tomar), tuvimos la suerte de que al mismo tiempo bajara una chica joven que también iba a las pistas y que hablaba inglés y nos indicó y de poder hacer autoestop, si no, no sé qué hubiéramos hecho.

En fin si vais a Rusia y queréis conocer su vida real estas son unas opciones.

Por supuesto hicimos la parte de turista de ir al Kremlin entre otras cosas, el cual a mí me decepcionado bastante, creo que tiene su interés histórico, pero después de ver tantas cosas increíbles fuera de lo turístico, aparte de la historia, lo demás no me pareció algo asombroso, aunque claro que tienes sus cosas dignas de ver y además tienes que pagar y hacer cola, eso si la arquitectura de la iglesia a la entrada la cual ves sin tener que entrar al recinto es increíble e impactante.

Con esto quiero decir que a veces nos basamos solo en lo turístico y hay mucho más que nos perdemos, que no salga en las guías no quiere decir que no sea igual o mejor.

Entiendo que la gente haga tours, y tenga guías en Rusia, no es un país fácil, la gente no habla casi inglés y su carácter es duro, pero esa es su realidad y es muy interesante sumergirte en ella, te dará muchos detalles más de su forma de vida, de su gente y las personas que nos alojaron fueron súper amables y cariñosas, con los tours es difícil salirte de lo que muestran y hay mucho más que ver.

Aun así toda elección es perfecta.

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Sara Vielba – Marruecos | Aventuras compartidas

En pocos lugares del mundo he podido experimentar lo que sería un viaje en el tiempo de forma tan realista como en Marruecos.

Por su cercanía y a la vez su exotismo es sin duda uno de los destinos más tentadores para cualquier viajero que se precie con sed de aventuras. Sin embargo, precisamente por ser un país tan accesible para nosotros es bastante fácil dejarse llevar por el boca a boca y caer en la trampa de las famosas ”turistadas”.

Claro ejemplo de ello son las conocidas cascadas de Ouzoud. Estas presumen de ser las más altas de todo el norte de África, lo que junto con la posibilidad de observar fauna salvaje autóctona en libertad, como son los monos, hacen de ellas uno de los mayores reclamos turísticos de la zona cercana a la capital.

Pero la realidad es muy diferente, y es que no voy a negar que las cataratas en sí son impresionantes, pero para mí es bastante desolador el encontrarme con esta maravilla de la naturaleza siendo engullida por una horda de chiringuitos que no sólo generan un grave impacto visual, sino que además contribuyen en la contaminación de sus aguas y suponen un daño indirecto sobre esa fauna que todos tratan de admirar.

Marruecos ha sido, hasta la fecha, el viaje de mi vida. Y lo ha sido no por todos esos ”must see”, sino porque en él he podido experimentar una increíble sensación de libertad. Alquilar un coche fue sin duda la mejor decisión que tomé en ese viaje.

Conducir a través del puerto de Tizi n´tichka o de las gargantes del Dadés es algo que recomiendo a todo aquel que quiera admirar la belleza de los paisajes del atlas marroquí. Pero si tengo que quedarme con una experiencia única jamás olvidaré el día en el que mientras conducía a través del desierto rocoso algo llamó mi atención en la oscuridad. Frené el coche, corrí a través de las rocas, no tenía miedo porque sabía que merecería la pena. Y allí estaban, una cría de Oryx y su madre, y yo con ellas, a solas con la luna llena.

Esa noche una familia bereber me acogió en su casa, en el poblado de Hassilabied, a las puertas del Sáhara de arena, y pude vivir en primera persona la hospitalidad del pueblo bereber. Dormimos en el patio para soportar mejor el calor.

Me quedé dormida observando las estrellas, mientras sonreía, pues ese día fue uno de los más mágicos de mi vida.

 

Sofía Mateo – Filipinas | Coach viajera

El nido, isla de Palawan.

No sé tú, pero yo siento cierta obligación auto impuesta a visitar los sitios de los que he visto cientos de fotos en Instagram y de los que he oído maravillas. Así fue como en mi visita por Filipinas me obligué a pasar por el Nido, y no lo dudé ni un momento, era un must.

Obviamente vimos paisajes preciosos, pero para ello tuvimos que pagar barcos carísimos, hicimos la misma ruta que cientos de personas más, y aguantamos colas para entrar a lagunas cuyo agua estaba marrón de la cantidad de personas que habían pasado por ahí en unas pocas horas.

Al final, las fotos no salieron tan bonitas como las que había visto por Instagram.

Islas Camotes. 

Camotes, dos pequeñas islas conectadas entre sí por un puente al norte de Cebú, fueron escogidas a dedo alzado. Cansados de la masificación de la isla de Palawan, nos lanzamos al descubrimiento de unas islas de las cuales no había casi información en internet y mucho menos fotos por Instagram.

Este paraíso resultó ser un destino predilecto para el turista local, y sintiéndonos parte de ese turismo, fuimos capaces de conectar con ellos, de festejar con ellos, de hacer amigos para siempre y de descubrir paisajes que nos dejaron sin aliento, eso sí, esta vez solos.

Sin necesidad de mediar palabra, los que pasamos por allí, sabemos que dejamos un trozo del corazón esperando nuestro regreso.

 

Xavier Llinas – Myanmar | Hostelmaniacs

Desde que acabé mi viaje a través de 11 meses por el sudeste asiático me quedo claro que el lugar más auténtico con el que me he topado ha sido Myanmar, tanto por la amabilidad de su gente como por lo “salvaje”, “inexplorado” y para nada masificado de algunos lugares.

Una de las experiencias con más cariño recuerdo fue un trekking desde Kalaw al Lago Inle que gracias al guía y a los compañeros disfrute de lo grande. Estuvimos comiendo y durmiendo con locales casas rústicas en pueblos locales en donde me duchaba en la calle con cubos de agua a la vista de todos, dormí en el suelo sobre una esterilla, y cenaba sentado en el suelo, sobre unos tablones de madera que me separaban de la caseta de los bueyes de la familia que podías oír moverse justo debajo de mí.

Aunque los paisajes no fueron los más espectaculares que haya visto, sí que el trekking de 3 días y dos noches fue una experiencia increíble que nunca olvidare.

Pero por otra parte la cosa no fue igual al llegar al lago Inle, que aunque este es digno de ver y navegar, está totalmente enfocado al turismo y en muchos casos a vender. Tiendas de suvenires, bares y restaurantes incluso los pescadores algunos de ellos son meros “posadores” para fotos que luego te reclaman una propina al hacer su “espectáculo”.Me pareció un error la explotación “regulera” para el turista que se había hecho allí. Con esto no estoy diciendo que no valga la pena, hay que navegarlo y hacer la excursión, pero… lo dicho.

Myanmar es un paso increíble que reabrió sus brazos recientemente al turismo. Aunque no se es el destino que recomendaría para un primer viaje al sudeste asiático lo considero uno de los más auténticos y mi favorito para escapar de las masas turísticas.

 

Yan Vispo – Laponia | Rumbo eficiente

Situación inicial: . Viaje programado en agencia de viajes. En un principio puede parecer el típico viaje aburrido en el que solo se lo pasarán bien los más peques, al menos así lo creía yo . Pueblo Salla (pueblo de 3.864 habitantes) concretamente en el complejo turístico Sallatunturin Tuvat, a 200km de la casa de Papá Noel en Rovaniemi (ciudad 60.112 habitantes). ¿Diferencia de quedarse en uno u otro? Experiencia mucho más auténtica, te sientes realmente perdido en un lugar recóndito a 20 minutos de Rusia . Alojamiento en cabaña de madera al estilo auténtico Lapón con sauna incluida. Experiencia auténtica Te podría contar desde:

  • Aterrizar en Rovaniemi en una pista nevada.
  • El viaje de 200km en guagua (autobús) en plena noche bajo una nevada tremenda y a una velocidad impensable para alguien que no suele ver la nieve.
  • Pescar en lago helado.
  • Pasear en trineo tirado por renos a -4 km/h y muerto de frío.
  • Montar en moto de nieve mientras se te cruzan unos renos salvajes.
  • O simplemente y no menos espectacular, ver la aurora boreal en vivo.

Pero la experiencia que realmente te pone los pelos de punta, la que te deja con ganas de volver a ese lugar donde en invierno la media de temperatura es de -14 grados, es el paseo en trineo con huskies. Desde la preparación del trineo, cuando conoces a los huskies que tirarán de tu trineo y empiezas a darte cuenta de que realmente están hechos para eso. No paran de ladrar ansiosos por tirar de ti, a donde sea, solo quieren correr. Pasando por el momento en que sales disparado como una flecha, dejan de ladrar para enfocarse totalmente en correr, mientras tu vuelves a la infancia, te sientes libre y te vuelves uno con ellos en las subidas ayudándolos a tirar. Hasta ese momento de paz, cuando se pasa la adrenalina inicial, sientes que ya “controlas” toda la situación y te dedicas a disfrutar del paisaje aun yendo a toda velocidad. ¡Vaya lugar! Turistada De esperar. La visita a Papá Noel. Nada más llegar al Santa Claus Village, paradójicamente se te va toda la magia de Laponia. Entras en un centro comercial al aire libre cuyo remate es una larga cola (aun llegando con cita) en la casa de Santa para pasar a un pequeño salón donde

  1. Santa te suelta 4 frases
  2. Te sacas unas fotos con él en plan peli americana
  3. Pagas una barbaridad por ellas
  4. Y te vas a casa con la certeza de que esa experiencia en concreto es muy pero que muy mejorable

Al menos los peques todavía la disfrutan, pero te aseguro que les vi mucho más brillo en la cara cuando disfrutamos de todo lo que conté en la sección anterior.


¿Y tú?  ¿Cuantas experiencias auténticas vs turistadas tienes para compartir?